Modo mente: el estado silencioso que le cuesta caro a los líderes de alto rendimiento
Hay un estado en el que la mayoría de los líderes funcionan la mayor parte del tiempo, y que muy pocos reconocen como un estado.
Lo llamo el modo mente.
Es cuando tu cabeza toma el control. De esa manera silenciosa y continua en la que tu mente procesa el pasado, anticipa el futuro y evalúa escenarios, todo al mismo tiempo, mientras seguís haciendo lo que tenés que hacer.
Estás en la reunión pero pensando en el problema de ayer. Estás con tu familia pero planificando la semana que viene. Estás descansando, pero no descansás.
El modo mente se siente como pensar. Se siente como ser responsable. A veces se siente como liderazgo.
Pero tiene un costo que se acumula lentamente: decisiones tomadas desde la reacción, vínculos que se deterioran sin que nadie lo nombre, logros que no terminan de sentirse, un agotamiento que no cede con descanso.
Lo primero que trabajo con cada persona con la que me siento es aprender a reconocer cuándo el modo mente está activo. Porque salir de algo que no podés ver es imposible.
Una historia
Marcos llegó a trabajar conmigo con una queja que escucho seguido: "No puedo desconectarme. Ni en vacaciones."
Había probado de todo. Meditación, ejercicio, límites con el teléfono. Nada funcionaba por más de unos días.
Cuando empezamos a mirar más de cerca, encontramos algo que él no había nombrado todavía: su sistema nervioso había aprendido, después de años de alta exigencia, que bajar la guardia era peligroso.
Era un sistema de supervivencia haciendo exactamente lo que aprendió a hacer.
Cuando Marcos entendió eso, algo cambió. Empezó a relacionarse con ese estado de otra manera. A reconocerlo sin juzgarlo. Y desde ese reconocimiento, a poder elegir.
"Por primera vez en años", me dijo en una sesión, "pude estar con mi familia sin que mi cabeza se fuera a otro lado."
Fue orden, no magia.
Para terminar
La próxima vez que estés en una conversación importante, con un cliente, con tu equipo, con alguien que querés, fijate cuántas veces tu mente se va a otro lado mientras el otro habla.
Solo para ver. Sin juzgarte.
Ese ejercicio de observación es el primer paso para salir del modo mente.
¿Reconocés el modo mente en tu manera de operar? ¿En qué momentos aparece con más frecuencia?
